- La nueva Ley de Movilidad Sostenible obligará a las empresas a integrar la seguridad vial de forma estructural en sus planes de gestión de flotas.
- Pere Navarro, Director General de Tráfico, destaca en el Arval Mobility Observatory la necesidad de un cambio cultural y tecnológico para alcanzar los objetivos de 2030.
La entrada en vigor de la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible marca un antes y un después en la gestión de flotas en España. En una entrevista exclusiva para el Arval Mobility Observatory que se presenta en unos días, el Director General de Tráfico, Pere Navarro, ha destacado el papel fundamental que jugará el tejido empresarial en la reducción de los accidentes de tráfico, subrayando que la seguridad vial debe dejar de ser un elemento aislado para convertirse en un pilar estructural de la cultura corporativa.
La empresa como motor de cambio
Con la nueva normativa, las empresas de más de 200 trabajadores tienen la obligación de implementar un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo antes de finales de 2027. Navarro es contundente sobre la relación entre ecología y seguridad: “La DGT defiende que la sostenibilidad, si no es segura, no es sostenible, y creemos que la Ley así lo refleja”.
Estos planes no sólo deben centrarse en la reducción de emisiones a través del carpooling o la movilidad activa, sino que deben atajar la principal causa de mortalidad laboral en España: los accidentes de tráfico. “El objetivo es que estos planes no sólo contribuyan a reducir emisiones, sino también a reducir accidentes y mejorar las condiciones de movilidad de los trabajadores”, afirma el Director de la DGT en el informe de Arval.
Siniestralidad laboral: Un KPI estratégico
La Ley exige además indicadores bienales de seguimiento que incluyen la siniestralidad. Navarro reconoce que los accidentes in itinere y en misión añaden complejidad al tratamiento de datos, pero confirma que la DGT ya trabaja con la Inspección de Trabajo para integrar esta información: “A medio plazo, la incorporación de estos datos permitirá identificar sectores y patrones de riesgo para evaluar con precisión el impacto de las medidas adoptadas por las empresas”.
Un contexto de riesgo más complejo
Esta implicación empresarial es más necesaria que nunca en un momento en que la movilidad ha alcanzado cifras récord (462 millones de desplazamientos anuales). Según Navarro, España ha entrado en una fase "más exigente" donde las herramientas tradicionales han tocado techo. “Hoy el contexto es más complejo: hay más movilidad que nunca y nuevos factores de riesgo como la distracción por el móvil, la somnolencia o el estrés”, explica.
Para Arval, esta visión reafirma la necesidad de acompañar a sus clientes en una transición que ya no solo es energética, sino también cultural. Como concluye Navarro en el Observatorio: “Avanzamos hacia un modelo apoyado en la tecnología, pero que seguirá teniendo en el comportamiento humano un elemento clave”.
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