Seguridad del conductor: un enfoque basado en datos para el rendimiento de las flotas y la responsabilidad ESG

Seguridad del conductor: un enfoque basado en datos para el rendimiento de las flotas y la responsabilidad ESG

Arval Mobility Observatory 28 Jul 2026

*Este artículo se basa parcialmente en una entrevista exclusiva con Åsa Haglund, vicepresidenta y responsable del Centro de Seguridad de Volvo Cars, realizada por Arval Mobility Observatory España para su Especial de Seguridad Vial 2026.

Aunque la tecnología de conducción autónoma continúa avanzando, los vehículos siguen siendo conducidos por personas y, por tanto, la seguridad es y debe ser la consideración principal. Este fue el principio fundacional de Volvo en 1927: una atención constante a la seguridad del conductor que se ha mantenido como un pilar esencial de la marca y una verdadera ventaja competitiva. Aunque las nuevas tecnologías puedan cambiar las reglas del juego en el futuro, este principio sigue teniendo plena vigencia. Lo que ha evolucionado es la complejidad de llevarlo a la práctica.

La seguridad vial ha mejorado indudablemente en Europa a lo largo de este siglo, pero las estadísticas indican que todavía queda mucho por hacer. En 2025 se registraron alrededor de 19.400 fallecidos en las carreteras europeas. Aunque esta cifra representa una reducción del 3 % con respecto al año anterior, la mayoría de los Estados miembros no avanza al ritmo necesario para alcanzar el objetivo de la UE de reducir a la mitad los fallecimientos en carretera antes de que finalice la década.

Fuente: Road safety statistics 2025 - Mobility and Transport - European Commission   

La conducción profesional constituye uno de los principales factores asociados a esta siniestralidad. Por ejemplo, en Francia, los fallecimientos en carretera relacionados con el trabajo representan el 42% de todas las muertes viales. Ante este preocupante escenario, los gestores de flotas se enfrentan al reto de mejorar la seguridad vial en un contexto marcado por factores en constante evolución, desde las nuevas normativas y la prevención basada en inteligencia artificial hasta los compromisos ESG.

 

Cuando el cumplimiento normativo y la responsabilidad apuntan en la misma dirección

Mucho antes de que surgieran las obligaciones de información en materia ESG, los principales operadores de flotas ya reconocían la seguridad vial como una responsabilidad esencial dentro de su deber de protección. Proteger a los empleados, reducir las lesiones y garantizar que los conductores regresen a casa de forma segura han sido durante mucho tiempo objetivos fundamentales de la gestión de flotas. Actualmente, los nuevos marcos normativos aportan mayor visibilidad y requisitos adicionales de información, pero, principalmente, refuerzan prácticas que muchas organizaciones ya consideraban imprescindibles.

En julio de 2026 entra en vigor la tercera fase del GSR2, el Reglamento General de Seguridad de la UE. Esta fase amplía los requisitos obligatorios aplicables a todos los vehículos nuevos e incorpora sistemas avanzados de advertencia de distracciones del conductor y funciones adicionales de frenado de emergencia para la protección de peatones y ciclistas.

Reglamento General de Seguridad (GSR2) de la UE: Un enfoque por fases

Requisitos obligatorios de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción —ADAS— para todos los vehículos nuevos vendidos en la UE, implantados en tres fases.

Seguridad del conductor: un enfoque basado en datos para el rendimiento de las flotas y la responsabilidad ESG

La normativa se aplica a los vehículos fabricados después de la fecha límite establecida para cada fase. Los vehículos fabricados antes de julio de 2022 no requieren adaptaciones posteriores ni actualizaciones de software.

Fuente: New EU safety regulations mandate the use of ADAS

Este cambio se ve reforzado, además, por la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad —CSRD—, que amplía los requisitos de información de las empresas sobre impactos sociales, exposición a riesgos y políticas preventivas. En este contexto, cada vez se espera más que la seguridad del conductor se documente, se supervise y se integre en los marcos de gobernanza, pasando de ser una cuestión de principios a convertirse en un compromiso medible.

Las exigencias regulatorias externas no son el único aspecto que deben tener en cuenta los operadores de flotas. La seguridad del conductor se ha convertido en un elemento visible del pilar social de los compromisos ESG. En este contexto de responsabilidad social corporativa, las expectativas de los grupos de interés en relación con el deber de protección están convergiendo con las obligaciones regulatorias.

Los operadores de flotas más avanzados ya están asumiendo esta realidad. Comprenden la diferencia entre ambas obligaciones y, sobre todo, que las dos preguntas que plantean deben responderse conjuntamente: ¿cumple nuestra flota los requisitos regulatorios mínimos? ¿Estamos haciendo todo lo razonablemente posible para garantizar que nuestros conductores regresen a casa de forma segura?

El enfoque de Volvo responde a una lógica similar, según la cual la normativa establece un mínimo, pero no un límite máximo. Así lo explica Åsa Haglund, vicepresidenta y responsable del Centro de Seguridad de Volvo Cars: «Desarrollamos nuestros vehículos de acuerdo con nuestro propio y exigente Estándar de Seguridad de Volvo Cars, basado en más de 55 años de investigación de accidentes de tráfico reales y que va mucho más allá de las pruebas de seguridad estandarizadas».

La electrificación está modificando la naturaleza de los riesgos asociados a la seguridad vial, pero no los elimina. La aceleración instantánea, el frenado regenerativo y el mayor peso de muchos vehículos eléctricos de batería pueden plantear nuevos retos para los conductores que no están familiarizados con estas tecnologías. A ello se suma el menor nivel de ruido de los vehículos eléctricos, que puede afectar a su interacción con peatones y ciclistas. Estas características requieren una concienciación y una formación específicas.

Para los gestores de flotas, la transición hacia la movilidad eléctrica supone, por tanto, una oportunidad para revisar los programas de formación de conductores y garantizar que las prácticas de seguridad evolucionen al mismo ritmo que las tecnologías de los vehículos. Unos hábitos de conducción responsables también pueden contribuir a los objetivos de descarbonización al reducir el consumo innecesario de energía, ayudando a las organizaciones a disminuir sus costes operativos y a mejorar la eficiencia global de sus flotas.

 

Comprender los factores de riesgo reales

La tecnología, la regulación y los marcos empresariales responsables son elementos fundamentales en la misión de los operadores de flotas de mejorar la seguridad del conductor. Sin embargo, existe una variable esencial que no pueden controlar fácilmente: el comportamiento humano, especialmente en aspectos como la atención, la fatiga y las distracciones.

Los estudios muestran que la falta de atención ha aumentado un 168 % como factor de riesgo entre los conductores profesionales, reflejo de la complejidad de los entornos de conducción actuales y de la dificultad de mantener de forma sostenida los niveles de atención necesarios. Este riesgo asociado al comportamiento se agrava en los entornos urbanos, donde los usuarios vulnerables de la vía —peatones, ciclistas, motoristas y personas con discapacidad— están implicados en el 68 % de las muertes en carretera. Para los gestores de flotas que operan redes de rutas urbanas, esta realidad representa un importante desafío operativo.

Como pionera en seguridad vial, la filosofía de Volvo se centra en la imprevisibilidad de las personas reales en situaciones de tráfico reales. Tras recopilar y analizar datos de más de 50.000 accidentes en los que estuvieron implicados vehículos Volvo y más de 80.000 ocupantes, la compañía llegó a la conclusión de que «cada accidente es diferente y cada persona reacciona de manera distinta».

Actuar con eficacia requiere algo difícil de conseguir: la confianza del conductor. Haglund explica: «Lo que los conductores no valoran y lo que, a menudo, les hace sentir que el vehículo está anulando su propio criterio es que este les avise o intervenga en situaciones en las que ellos no perciben claramente ningún riesgo o amenaza».

Otros fabricantes están siguiendo planteamientos similares. Renault Group ha construido su estrategia de seguridad vial alrededor de un modelo 360° que abarca la prevención, la corrección, la protección y el rescate. La compañía también se apoya en décadas de investigación sobre siniestralidad y estudios del comportamiento para comprender mejor cómo interactúan los conductores reales con los vehículos y con el entorno vial.

La implicación para la seguridad de las flotas es similar: las evaluaciones genéricas de riesgos y las políticas uniformes solo resultan parcialmente eficaces. Para adoptar un enfoque integral de la seguridad, los operadores deben comprender cómo se comportan determinados conductores en condiciones concretas. Las organizaciones que lo consiguen comprueban que la seguridad del conductor no es únicamente una responsabilidad vinculada al deber de protección, sino también un factor directo para mejorar la gestión de riesgos y un componente cada vez más relevante de la responsabilidad ESG.

 

De un enfoque reactivo a uno predictivo: cómo los datos están transformando la seguridad vial

El acceso a grandes volúmenes de datos está transformando la seguridad vial, ya que permite identificar patrones de riesgo en situaciones poco frecuentes y complejas antes de que se produzcan accidentes, algo que las pruebas de choque tradicionales nunca pudieron hacer.

Un ejemplo es Lytx, proveedor mundial de soluciones de video telemática y seguridad para conductores. A partir de datos procedentes de más de 341.000 millones de millas recorridas en todo el mundo, su Informe de Seguridad Vial 2026 muestra cómo la información de conducción a gran escala puede revelar riesgos asociados al comportamiento que, de otro modo, permanecerían ocultos. Por ejemplo, el informe registró un aumento del 16 % en las colisiones de menor gravedad. Este tipo de conclusiones demuestra el valor de los datos de conducción a gran escala, ya que permite a los operadores de flotas detectar tendencias de forma temprana y adoptar medidas específicas antes de que los riesgos se agraven.

Seguridad reactiva frente a seguridad predictiva

La transición de una seguridad reactiva a una seguridad predictiva y sus implicaciones para los vehículos¹

Seguridad del conductor: un enfoque basado en datos para el rendimiento de las flotas y la responsabilidad ESG

Estas etapas reflejan una tendencia común en el sector, aunque su disponibilidad e implantación varían en función del fabricante y del modelo.

El uso de datos procedentes de vehículos conectados también está generando nuevas oportunidades para mejorar el comportamiento de los conductores. Renault ha desarrollado herramientas como “Safety Score” y “Safety Coach”, que analizan los patrones de conducción y ofrecen recomendaciones personalizadas a partir de los indicadores de riesgo detectados. Este tipo de soluciones demuestra que la seguridad se está convirtiendo cada vez más en un proceso continuo, en lugar de limitarse a una característica definida en el momento de configurar el vehículo.

Los servicios conectados también ponen de manifiesto que la seguridad puede apoyarse cada vez más en el intercambio de información en tiempo real. Por ejemplo, la plataforma “Traffication” de Škoda puede alertar a los conductores de la proximidad de vehículos de emergencia y de otros peligros en la carretera antes de que sean visibles, proporcionándoles más tiempo para reaccionar y contribuyendo a reducir situaciones estresantes y potencialmente peligrosas.

La flota conectada de Volvo está demostrando el potencial de la seguridad predictiva al generar continuamente datos de conducción reales en cada trayecto, y no únicamente cuando se produce un accidente. Al complementar estos datos con entornos virtuales generados mediante inteligencia artificial, la compañía puede reconstruir sucesos relacionados con la seguridad y crear, en cuestión de días en lugar de meses, miles de variaciones de situaciones poco frecuentes o extremas, acelerando así el desarrollo de software avanzado de seguridad.

Los vehículos definidos por software están creando nuevas oportunidades para implantar mejoras de seguridad con mayor rapidez que en el pasado. Aunque este enfoque todavía se encuentra en proceso de desarrollo en el conjunto del sector, tiene el potencial de reducir el tiempo necesario para introducir determinadas mejoras de seguridad y funciones de asistencia a la conducción.

La seguridad del vehículo ya no puede entenderse como una decisión que se adopta únicamente en el momento de su adquisición. Las organizaciones deben trabajar para mejorarla de manera continua, integrando la supervisión del conductor en tiempo real, el análisis permanente de datos y las revisiones periódicas de seguridad en su estrategia habitual de gestión de flotas.

 

Integrar la seguridad en las organizaciones

Para muchas organizaciones, la seguridad del conductor ha sido desde hace tiempo una prioridad operativa esencial, y no un mero ejercicio de cumplimiento normativo. Las empresas que gestionan grandes flotas han invertido históricamente en formación, prevención y reducción de riesgos porque proteger a sus empleados y garantizar la continuidad del negocio son responsabilidades fundamentales. Actualmente, los avances en conectividad, telemática y análisis de datos están creando nuevas oportunidades para reforzar estos programas de seguridad consolidados y lograr que las actuaciones sean más específicas y eficaces.

Por ejemplo, la formación relacionada con el uso de dispositivos aumentó un 40% entre las flotas más avanzadas en 2025. Este incremento no se produjo porque lo exigiera la normativa, sino porque los operadores de flotas comprenden claramente que el comportamiento de los conductores requiere una atención continua y no intervenciones ocasionales.

Para aprovechar plenamente estas tecnologías es necesario prestar especial atención a la privacidad de los conductores y a la protección de datos. Aunque la información procedente de los vehículos conectados puede aportar conocimientos valiosos sobre comportamientos de riesgo y ayudar a prevenir incidentes, las organizaciones deben equilibrar estos beneficios con la transparencia, una gobernanza clara y el respeto a los requisitos aplicables en materia de protección de datos.

Generar confianza entre los conductores es, por tanto, tan importante como implantar la propia tecnología. Las iniciativas de seguridad deben percibirse como herramientas de protección y no como mecanismos de vigilancia.

Además, para conseguir la implicación de los conductores, estos programas de seguridad no deben percibirse como una imposición.

Haglund explica que «disponer de sistemas de detección de alta calidad tanto en el exterior como en el interior del vehículo es fundamental», no solo para detectar riesgos, sino también para garantizar que los sistemas ofrezcan la precisión necesaria para generar confianza entre los conductores. Esa confianza, respaldada por los datos, permite convertir la tecnología de seguridad en una verdadera cultura de seguridad.

Fomentar una cultura de seguridad proactiva y continua también requiere el apoyo de Recursos Humanos y de los órganos de gobernanza. Las obligaciones derivadas del deber de protección, la información ESG y los marcos corporativos de gestión de riesgos deben estar alineados para convertir la seguridad del conductor en un compromiso medible, supervisado junto con los costes y la eficiencia y gestionado con el mismo rigor.

 

Seguridad del conductor: un puente entre rendimiento y responsabilidad

Para los operadores de flotas, la seguridad vial nunca se ha limitado únicamente al vehículo. Siempre ha implicado una combinación de personas, procesos y tecnología. Lo que está cambiando es la creciente disponibilidad de datos, conectividad y herramientas predictivas, que permiten a las organizaciones comprender mejor los riesgos, adaptar sus actuaciones y mejorar continuamente sus resultados en materia de seguridad.

Los fabricantes utilizan cada vez más los datos y la conectividad para prevenir los incidentes antes de que se produzcan. Para los operadores de flotas, estos avances refuerzan la importancia de combinar la tecnología de los vehículos, la telemática y los programas de seguridad centrados en las personas para crear ecosistemas de movilidad más seguros.

 

 

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